Relación con pares en niños con TOC

Revista Anxia - 2012

Descripción de las competencias sociales en niños con trastornos obsesivos-compulsivos (TOC)

Resumen:

 Sabemos que los niños con TOC pueden perder en las tres tareas más importantes de la infancia: aprender, hacerse amigos y divertirse. Todo el tiempo y la energía dedicada al TOC, deja poco tiempo para socializar, divertirse y conocer las expectativas de otros de edad similar (42). En el presente trabajo, describimos cualitativamente el comportamiento social de niños con TOC a fin de alertar sobre la necesidad de incluir esta temática a la hora de ser evaluados y a fin de mejorar su presente y contribuir en el mediano y largo plazo a una mejor calidad.

 

Autores: Tania Borda, Dra.; Paula Sansalone, Lic.; Florencia Vazquez, Lic. Teresa Vecchia, Dra.

 

Introducción

Interacciones sociales: su importancia en el desarrollo infantil

La primera infancia y los primeros años de primaria, es un período importante de transición para todos los niños, las relaciones con los compañeros y amistades comienzan a ocupar un lugar cada vez más prominente en la vida de los niños, las interacciones sociales con los amigos se vuelven más sofisticadas y complejas, y los beneficios de la amistad se hacen más evidentes (5, 28-30, 38). Los psicólogos del desarrollo a largo de estos años han estudiado aspectos de la personalidad  que se relacionan con la socialización. La sociabilidad se define como la preferencia por la afiliación y el compañerismo en lugar de la soledad (10, 4). Las amistades juegan un papel central en las relaciones de los niños ya que proporcionan un contexto fundamental para el desarrollo (8, 21, 44, 45). Tanto las características que definen a las amistades y las funciones de las amistades son evidentes incluso durante los años de la primera infancia (9).

 La influencia de la amistad en los niños pequeños, sobretodo las nuevas pautas de comportamiento socialmente competentes ha producido resultados consistentes en las investigaciones durante los últimos años. En concreto, las comparaciones amigo versus no-amigo de juego, han indicado que el juego social con
amigos se caracteriza por mayores niveles de afecto positivo, de interacciones sociales y formas más eficaces de solución de conflictos (22, 25, 28-31, 38). 

Tanto conceptual como empíricamente, existe una estrecha relación entre la competencia social de los niños y las amistades de toda la vida. Durante las últimas dos décadas, un convincente cuerpo de evidencia se ha acumulado para indicar que a menos que los niños alcancen competencia social mínima a la edad de 6 años, tienen una alta probabilidad de estar en riesgo de generar alguna enfermedad mental, en la edad adulta de varias maneras (28-32, 39).  

Existen investigaciones (21, 22, 31, 39, 43) que sugieren que la adaptación social y emocional, el desarrollo académico y cognitivo, son estimulados por constantes oportunidades para fortalecer la competencia social durante la infancia.  Enfáticamente, investigadores (21, 27, 32) señalan que las relaciones entre iguales, en particular, contribuyen en gran medida al desarrollo social y cognitivo y a la eficacia con la que funcionamos como adultos. Los niños que generalmente no son aceptados, que son agresivos o destructores, que son incapaces de mantener una estrecha relación con otros niños, y que no pueden establecer un lugar para ellos en ámbito de pares, están en grave riesgo (22). 

Los psicólogos del desarrollo también han estudiado el aislamiento social en los niños pequeños, y han documentado claramente, sus efectos perjudiciales a largo plazo. Los riesgos son muchos: la mala salud mental, la deserción escolar, bajo rendimiento y otras dificultades escolares. Se observo un grupo de niños de segundo grado, donde el aislamiento social y/o la baja competencia social, predijeron significativamente la depresión y la soledad de estos estudiantes al llegar al quinto grado (44, 45).  En la misma línea, encontramos otro estudio donde los problemas de internalización (ansiedad y depresión) en la infancia media, parecen ser consecuencia de dificultades en etapas infantiles previas (segundo grado) en áreas como aceptación de pares y aislamiento social (26). Asimismo, estudios en niños identificados como tímidos, socialmente aislados y  retraídos o rechazados por sus pares, indicaron que las características de estos grupos se superponen considerablemente con las categorías de diagnóstico de fobia social y trastorno evitativo de la infancia (4). Por ejemplo, los niños con un trastorno de ansiedad son más propensos que otros niños a ser clasificados como rechazados por sus pares (49). Por su parte, los niños rechazados por sus pares registraron el mayor nivel de ansiedad social entre los diversos grupos de niños en edad escolar (33). Los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD), y otros trastornos de la conducta son especialmente vulnerables a desarrollar una baja autoestima; ellos experimentan con frecuencia problemas en la escuela y tienen dificultades para hacer amigos (20). En conclusión, podríamos hipotetizar que el mejor predictor infantil de adaptación en la vida adulta, no son las notas en la escuela ni el comportamiento en clase, sino más bien, la idoneidad con que el niño se lleva bien con otros niños. El cuerpo de investigaciones antes mencionado, resalta la importancia de estudiar el desarrollo psicosocial de los niños, especialmente en aquellos casos que presentan Trastornos de Ansiedad o Trastornos de la Conducta. Sin embargo, se ha prestado poca atención al desarrollo de las interacciones sociales con pares en niños que padecen de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Es por esta razón que el presente articulo tiene como objetivo estudiar y describir las relaciones de amistad en niños con TOC en edad escolar.

 

Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) en la infancia

El TOC es una condición psiquiátrica caracterizada por obsesiones y/o compulsiones recurrentes que causan un deterioro significativo o malestar (37). Los pacientes con TOC describen una repentina intrusión en la conciencia de pensamientos no deseados o imágenes desagradables. Con frecuencia, estas obsesiones van acompañadas de un profundo sentido de temor y de la necesidad imperiosa de realizar ciertas conductas específicas para neutralizar ese malestar. Las compulsiones son actos abiertos o encubiertos, repetitivos y/o dominados por ciertas reglas propias, que el individuo siente la necesidad de completar, a pesar de que estos actos son en muchos casos percibidos como excesivos o ilógicos (1, 36).

Aunque el TOC se considero alguna vez relativamente raro en la infancia, las estimaciones actuales sugieren que más de la mitad de los adultos con síntomas de TOC han iniciado sus síntomas durante la infancia y/o adolescencia (12, 17, 18) y la evidencia sugiere que el TOC pediátrico puede predecir la morbilidad de adultos (34).  La prevalencia del TOC en la población en general de niños y adolescentes va del 1 al 3% (18, 52).  Mas aun, otro estudio realizado en  sujetos entre 5-15 años de edad, estima un aumento exponencial en la prevalencia en función de la edad, desde 0.026% entre 5-7 años al 63% entre 13-15 años de edad (16).

En general, se ha descripto una gran semejanza entre la presentación clínica del TOC en niños y en adultos: a saber heterogeneidad sintomática y altos niveles de comorbilidad (2, 37). El TOC es un trastorno altamente comórbido en la infancia con hasta un 80% de los jóvenes afectados que cumplían los criterios de diagnóstico de otro trastorno de salud mental, con mayor frecuencia otros trastornos de ansiedad (26-75%), trastorno depresivo (25-62%), trastornos de externalización (18 -50%) (trastorno de déficit de atención, trastorno de oposición desafiante (ODD), trastorno de conducta (CD), o trastorno de tic (15-30%) (1, 37).  Sin embargo, en los sujetos más jóvenes, el cuadro clínico tiende a ser dominado por compulsiones, y muchas veces se observa poco reconocimiento de los síntomas como un problema (16). La prevalencia del TOC pediátrico es de 3:2 a 2:1 con preponderancia masculina y aumento del riesgo de comorbilidad con trastornos de tics, incluyendo el síndrome de Tourette. La edad de inicio del TOC parece bimodal. El inicio prepuberal se asocia con una preponderancia masculina y un. Un segundo pico de inicio se produce en la pubertad y en la edad adulta temprana (37, 53). 

La observación clínica ofrece pruebas convincentes de que el TOC pediátrico puede ser una condición debilitante (51). Sin embargo, el examen empírico del rango y grado de disfuncionalidad es escaso (40, 41, 48) y la mayoría de las investigaciones existentes han sido llevas a cabo en población adulta (41).  Las obsesiones más frecuentes en los jóvenes son el miedo a la suciedad o los gérmenes, de peligro para sí mismo o un ser querido, la simetría o la exactitud, somáticos, religiosos, y las obsesiones sexuales. Las compulsiones más comunes consisten en el ritual de lavado, repetición, verificación, tocar, contar, ordenar, y la acumulación. En general, las compulsiones se llevan a cabo para disipar la ansiedad y/o en respuesta a una obsesión (por ejemplo, para alejar el miedo del daño). Sin embargo, algunas obsesiones y rituales implican un sentido interno de no me siento bien hasta que el pensamiento o la acción se ha completado. Algunos niños con este trastorno pueden ser incapaces de precisar el hecho terrible de que los rituales compulsivos tienen por objeto impedir, más allá de una vaga premonición, de que suceda algo malo. Compulsiones simples, tales como el ordenamiento repetitivo, el tocar o la búsqueda de simetría, incluso pueden carecer de cualquier componente ideacional discernible, y pueden ser fenomenológicamente difíciles de distinguir de los tics. En general, los niños y adolescentes con TOC experimentan obsesiones y compulsiones múltiples, cuyo contenido puede cambiar con el tiempo (42).

Los niños y adolescentes con TOC pueden esconder sus síntomas, o sólo permitirán que aparezcan en casa o en la presencia de miembros de la familia, lo que sugiere el control voluntario al menos parcial de sus compulsiones (16).
Emocionalmente, los niños con TOC pueden quedar atrapados en la confusión, enojo, culpa, aislamiento, vergüenza y tristeza. Los niños con TOC no son fácilmente comprendidos por sus padres, maestros, hermanos y amigos, quienes pueden creer que los rituales son tontos, los miedos no tienen  sentido, que la disminución en el rendimiento, las exigencias rígidas y las rabietas, no son más que el reflejo de pereza o falta de cooperación voluntaria (42).

 

Relaciones sociales con pares en niños con TOC

Hallazgos clínicos demuestran como la niñez y juventud ansiosa con frecuencia padecen de situaciones de intimidación, exclusión y/o dificultad para hacer amigos. En una revisión meta-analítica (23) encontraron correlaciones medias positivas entre la victimización entre pares y la depresión (r= .45), la ansiedad (r = .25), y la soledad (r = 0,32). Sin embargo pocos estudios han abordado empíricamente el déficit de habilidades sociales en niños con TOC. Geller y colaboradores (17) comparan el comportamiento de niños con (i) con TOC con el TDAH, (ii) TOC sin TDAH, (iii) TDAH sin TOC, (iv) los controles de un clínica de pediatría general. Los resultados indicaron que los jóvenes con TOC con TDAH tuvieron una mayor puntuación en los ítems de problemas sociales, problemas de atención y comportamiento delictivo y agresivo y menor puntuación en los ítems de la escuela y competencia social, en comparación con los sujetos con TOC sin TDAH (17). Otra importante investigación (48) proporciono datos sobre la victimización de pares en niños y adolescentes con diferentes niveles y diferentes presentaciones clínicas de este trastorno, en comparación con niños con Diabetes tipo I.

Los patrones de amistad y la influencia de la competencia social con pares, en niños con TOC ha sido poco estudiado. Conocer en detalle dificultades especificas del TOC, permite diseñar estrategias únicas de intervención clínica. Por tanto, la presente investigación tiene por propósito examinar el patrón de las relaciones de amistad en niños con diferentes niveles de TOC. 

 
 

Procedimiento

La selección de la muestra clínica  fue realizada en función a la edad (8 a 11 anos)  y al diagnostico principal (TOC) y comorbilidades de los pacientes referidos consecutivamente al Bio-Behavioral Institute de Buenos Aires, clínica especializada en TOC y Espectro Obsesivo-Compulsivo. El grupo clínico final quedo conformado por 32 pacientes que confirmaron el diagnostico principal de TOC.

Todos los participantes fueron evaluados exhaustivamente en dos entrevistas de 60 minutos. En primer lugar, se les administro las escalas diagnosticas de ADIS (46)  y Y-BOCS (19). En la siguiente entrevista, la escala especifica a la variable de estudio relación con pares: PRQ  (47).  Las escalas fueron utilizadas según metodología explicada extensamente en trabajos publicados anteriormente (7). Los trastornos de depresión mayor, fobia social, tics, Tourette y asperger, según criterios del DSM-IV-R (3), fueron considerados criterios de exclusión, dado que todos son desordenes que pueden generar deficiente interacción social por si mismos. En ambos grupos, se obtuvieron los consentimientos informados de los padres de todos los participantes para esta investigación.

 
 

RESULTADOS

Descripción clínica del Grupo I y II

La muestra clínica (grupo I) de niñas y niños que padecían TOC, presentaban un nivel de severidad moderado en forma prevalente según Y-BOCS (media=18, sd=20.2; valor mínimo: 8, valor máximo: 38). La distribución de obsesiones y compulsiones según el listado de síntomas de Y-BOCS se muestra en las tablas 1 y 2.

 

Tabla 1. PREVALENCIA DE OBSESIONES (Y-BOCS Listado de Síntomas)

Tabla 2. PREVALENCIA DE COMPULSIONES (Y-BOCS Listado de Síntomas)

 

Los resultados de las tablas 1 y 2 muestran la heterogeneidad e idiosincrasia propia de este trastorno en cuanto al contenido de las ideas obsesivas y compulsiones, independientemente del sexo y edad.

Es importante destacar que estos pacientes con TOC como motivo de consulta, cumplían criterios de otros trastornos, de acuerdo con la escala ADIS. Así observamos que 5 pacientes presentaban fobia especifica (15,6%); 5 pacientes presentaban conductas auto-lesivas (15,6%); 3 pacientes presentaban ansiedad de separación (9,3%); 3 pacientes presentaban agorafobia (9,3); y 2 pacientes presentaban trastornos de la conducta alimentaria (6.25%). No se encontraron diferencias significativas de genero, edad ni trastornos comorbidos.

Estos resultados en su conjunto, reflejan una muestra natural de niños en edad escolar, que padecen TOC en la consulta psicosocial.

 
 

Descripción de las relaciones interpersonales de los niños con TOC

En la tabla 3 se muestran las medias de las respuestas de los niños que padecían TOC correspondiente a la auto-evaluación de sus relaciones interpersonales de la escala de ADIS.

Tabla 3: RELACIONES INTERPERSONALES (ADIS)
 

Tomando como criterio estadístico la moda de cada pregunta, se observa que los niños con TOC refieren tener menos amigos de lo esperable por ellos, a su edad, sexo y nivel socio-económico. Asimismo, y de gran implicancia terapéutica son los resultados de las preguntas 1.b y 7 observados en la Tabla 3. En cuanto a la primera, se observa la queja de los niños con TOC quienes desearían tener más amigos de los que actualmente poseen. Sin embargo, prefieren pasar más tiempo solos (N=20, 62%) o con familiares adultos (N=7, 21%) que con otros niños, como es esperable a su edad.

Otro rasgo distintivo en las amistades de los pacientes con TOC, es la estabilidad en la relación, donde se observa un gran tiempo de amistad (TOC: 4.0±0.74 rango 3-5 anos). Mas aun, los pacientes con TOC refieren como poco dificultosa la tarea de conservar las amistades en contraposición a la de formar las amistades. En cuanto a los juegos, los niños con TOC prefieren los juegos reglados de mesa a los activos no reglados.

Finalmente estudiamos las relaciones interpersonales según nivel de severidad del TOC (ADIS y Y-BOCS). El Test de Anova no demostró una diferencia significativa (p>0.5) entre el nivel de severidad del trastorno obsesivo-compulsivo (leve=1, moderado=2, severo=3, extremo=4) y las siguientes variables: cantidad de amigos (p=0.575); deseo de tener mas amigos (p=0.587); preferencia de estar solos (p=0.594); ni estabilidad en la relación de amistad (p=0.599).

Descripción cualitativa del vinculo con pares (PRQ) de los niños con TOC

Con la intención de profundizar en la descripción cualitativa del vínculo con pares de los niños con TOC, evaluamos a los pacientes con el cuestionario a pares PRQ (Tabla 4). Los resultados demuestran que los niños con TOC puntúan bajo en la sub-escala de “tendencia a acosar a otros niños”, mostrando un comportamiento idénticamente negativo en todos los participantes del grupo. Además, los pacientes con TOC puntúan mas alto en la “tendencia a ser acosado por otros niños”. Finalmente, en cuanto a la sub-escala de “relaciones pro-sociales y cooperativas”, también se observa que los pacientes con TOC puntúan bajo.

 
TABLA 4
 

Con finalidad clínica, este cuestionario PRQ, es analizado pregunta por pregunta en la Tabla 5.  

 
Tabla 5. Ítems PRQ.
 

Resulta especialmente importante verificar la relación entre las variables severidad del TOC y relaciones interpersonales, por lo cual se desarrollo un análisis estadístico con el test de Anova. No se observan diferencias estadísticamente significativas (p=0.575) entre ambas variables. Asimismo, no se observa una diferencia estadísticamente significativa (p=0.594) entre los pacientes con compulsiones abiertas y aquellos con compulsiones encubiertas, con respecto a las subescalas de relaciones interpersonales.

 

DISCUSION

 

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se define por la presencia de obsesiones  y compulsiones altamente específicos a cada individuo y con niveles variables de “insight” (1). El TOC es único entre los trastornos mentales en el hecho de que la forma de presentación y el contenido de los síntomas, varían enormemente entre los pacientes (1). Además de los trastornos de depresión y la ansiedad, el espectro de la psicopatología comórbida visto en pacientes pediátricos con TOC incluye los trastornos de ansiedad, trastorno de pánico, fobias específicas, trastornos afectivos, trastornos por tics, trastornos de conducta y trastornos específicos del desarrollo (17, 18). Así, con el fin de reflejar la natural heterogeneidad del TOC, se caracterizo topográficamente a la muestra clínica estudiada, donde tanto compulsiones abiertas como encubiertas estaban presentes. Además, se incluyeron niños con distintos niveles de severidad y comorbilidades de eje I.  

En cuanto al área física, en la muestra estudiada independientemente del nivel de clínico de severidad, observamos una prevalencia dual entre la participación competitiva en deportes y la falta de interés en el ejercicio físico. Asimismo, los juegos preferidos por los niños con toc, son los reglados, pasivos y con adultos.

En cuanto a los vínculos sociales de los pacientes con TOC, uno de los aspectos del trastorno obsesivo compulsivo que ha despertado el interés en los últimos años (13, 14, 24, 50) es el efecto que tiene este trastorno sobre los familiares y cuidadores de las personas que lo padecen. Muchos investigadores remarcan la participación de la familia en los rituales de las personas que sufren de TOC (6, 11, 48), que generalmente se denomina acomodación familiar. Los padres impulsados por la necesidad de restaurar la paz en la casa, para aliviar el sufrimiento de sus hijos, o simplemente para permitir que las rutinas de la familia puedan proceder, deben en muchos casos adaptarse a las necesidades obsesivas-compulsivas en una variedad de maneras (6, 35). El nivel de acomodación en una familia en particular ha sido repetidamente vinculada a mayor severidad de los síntomas a un mayor grado de deterioro y peores resultados del tratamiento (6, 35). Los casos de inicio en la infancia del TOC puede suponer un riesgo especial para el acomodamiento familiar, debido a la dependencia natural de los niños hacia sus padres (35) . 

Como es el caso en muchos otros contextos de sufrimiento, los niños con TOC son susceptibles de utilizar la agresión para inducir a sus padres a satisfacer las necesidades obsesivas que experimentan (6). En cambio, el vinculo con pares, ha sido poco estudiado en este trastorno crónico con respecto a otros diagnósticos. Seguiremos la línea planteada por autores como Hartup (21, 22) quien señala que las relaciones entre iguales en particular, contribuyen en gran medida al desarrollo social y cognitivo y la eficacia con la que funcionamos como adultos. Afirma que el mejor predictor infantil de la adaptación adulta no son las notas obtenidas en la escuela, ni el comportamiento en clase, sino más bien, la idoneidad con que el niño se lleva bien con otros niños. Entonces, los niños que generalmente no son aceptados, que son agresivos, que son incapaces de mantener una estrecha relación con otros niños, y que no se pueden establecer un lugar para ellos en la cultura de pares, están en grave riesgo "(22). Mas aun, los riesgos son muchos: la mala salud mental, la deserción escolar, el bajo rendimiento y otras dificultades escolares. (48). La mayor experiencia con sus compañeros a través del tiempo, especialmente en la situación de la escuela, deben ofrecer a los niños las oportunidades para establecer amistades (20). Luego, especial hincapié queremos hacer en el comportamiento social de los niños con TOC.

Comenzaremos diciendo que la amistad con pares esta siempre presente en los niños con TOC estudiados, independientemente del sexo, nivel de severidad de los síntomas y del contenido de las obsesiones y compulsiones. Las relaciones con pares son mayoritariamente diádicas. Además observamos que estos vínculos diádicos, tenían una duración mayor a la de sus pares control, lo cual nos permitiría afirmar que los niños con TOC no pudieron integrar los cambios positivos en su comportamiento social del juego diádico  a interacciones sociales mas complejas y con distintos niveles de apego como muestran los niños no-clínicos.

Los niños con TOC refieren no tener dificultades en mantener las amistades durante largos períodos de tiempo. Luego, cabe recordar que la intimidad social es un sello distintivo de la amistad entre los adolescentes, pero no en los niños más pequeños (8). Tener amigos es un logro funcional, se asocia con un aumento de la autoestima, disminución de la probabilidad de depresión, disminución de la sensación de soledad, la protección contra la victimización, y una mejor adaptación a la escuela (4). Sin embargo, en la muestra de pacientes con TOC observamos que los beneficios de la amistad son al menos moderados, por la calidad diádica de la amistad, por las características del único amigo/a del niño/a. Finalmente, es prevalente que el único amigo/a, considerado el “mejor amigo/a”, suele ser del mismo sexo, edad y grado del colegio. Este modelo de amistad diádica y estable en el tiempo no parece satisfacer a los niños con toc. Así, de extrema importancia es el hallazgo de esta investigación, en cuanto a la demanda de los niños que padecen TOC, de tener mas amigos.

Los niños con TOC verifican una tendencia a ser acosados por otros y pobre conductas pro-sociales independientemente del nivel de severidad. Mas aun, los niños con distintos niveles de toc no refieren tener, en ningún momento o circunstancia, conductas agresivas, a pesar de sentirse ignorados y/o burlados por sus compañeros. En contraposición, estudios de acomodación familiar en el TOC han identificado la ira y la agresión o la intimidación por parte de los pacientes con toc como un factor importante en el vinculo con otros significativos (11). Entonces, simplemente, los niños con TOC refieren no ser elegidos por sus pares, ser activamente ignorados. Cabe remarcar, que la respuesta social de los otros niños, no parece ser producto de la observación externa de los síntomas, ya que no observamos diferencias significativas entre los niños con compulsiones abiertas y encubiertas y la respuesta de los otros hacia ellos.

El patrón de interacción social pobre es también observado en niños con comorbilidades típicas del toc, como fobia social, depresión y síndrome de asperger (4, 9, 15). La población estudiada en este trabajo, negó la presencia de síntomas típicos de ansiedad social, alegando que no se inhibían en las actividades escolares grupales. Por otra parte, las situaciones típicas de estrés para la fobia social (hablar en público, comer delante de los demás, escribir en el pizarrón, hablar con autoridades) (4) no son acontecimientos angustiantes en el grupo de pacientes con TOC estudiados. Los síntomas físicos asociados con la fobia social infantil tampoco están presentes. Por lo tanto, estos niños con toc son mejor descriptos como socialmente retraídos, con pocos amigos, con dificultades en la capacidad de hacer amigos y/o de comportarse de manera efectiva en las interacciones sociales no estructuradas con sus pares.

Otra cuestión importante, es la interpretación de esta dificultad social a la luz de la depresión. En este sentido, los niños con depresión a menudo pierden el interés en las actividades sociales (3); por el contrario, en el presente trabajo, estamos hablando de niños no con anergia y anhedonia, sino con alto interés en las actividades sociales pero con un rango muy limitado de concretad de interacciones sociales.

El diagnóstico precoz del TOC y sus disfuncionalidades, se justifica como la intervención temprana sobre la discapacidad posterior. Los problemas sociales vistos reflejan las dificultades en la socialización con pares de similar edad.  Esto es importante que se tenga en cuenta por los efectos en el mediano plazo (los amigos y grupos de pares juegan un papel muy importante en la vida de los adolescentes). Luego, creemos que los intentos activos para promover la inclusión y la amistad de niños socialmente disminuidos durante los años de la escuela primaria, podría ser una intervención crucial en la prevención de disfuncionalidad y comorbilidades también en el largo plazo, la adultez.

 

Conclusiones

A la luz de nuestros resultados, postulamos la necesidad de incorporar explícitamente el tema del contexto interpersonal, que es tan fundamental a la psicoterapia infantil, en el tratamiento del TOC. Sorprendentemente, los niños con TOC y sus padres no demandan tratamiento para sus dificultades sociales sino por problemas familiares y/o académicos en la escuela. Los niños estudiados están disminuidos en las tareas importantes de la infancia, por lo general, no pueden desarrollar todo su potencial, ya que las expectativas por socializar, divertirse y conocer a otros apropiados para su edad no puede ser concretada